Algunas ideas sobre Joaquín Sabina

16.07.2020

'El maestro'

¿Es Joaquín Sabina un poeta?¿O sólo un cantautor?

Es una pregunta que me hago a menudo. El cantante español es un romántico ácido, que raya muchas veces lo sórdido en materia de amor. Amante de lo vulgar y barato, nos lleva de viaje en cada una de sus letras al punto de que nos cuesta volver de sus fábulas. Dueño de un vocabulario mágico y propio, relata de manera perfecta cada ficción. Aunque bien sabido es que muchas de sus letras están inspiradas en sus propias vivencias. Relata amores de bar, casi siempre casuales, rodeado de copas y envuelto en borracheras. Robos a Bancos, hurtos a su corazón y también de objetos materiales. Quizás el súmmum de esos relatos sea cuando torea en el 'paso de cebra" a esa mujer en minifalda azul. Su gran sensibilidad le da un toque mágico a su contenido, y a pesar de ser sus escenas las de un tipo maltrecho y muchas veces derruido, son siempre inspiradoras, y llevan a escribir pasajes como éste. Descripciones profundas y perfectas de mujeres puestas en un pedestal, que vienen a significar algo así como su única o última esperanza antes de caer en un abismo infernal. Por allí se debate, en una cornisa estrecha, frágil, fácilmente quebrantable. Víctima muchas veces de la desolación, el engaño y el olvido. ¿Merece Sabina un premio Nobel de Literatura? Creo que no, aunque me encantaría. Pero lo merece mucho más que Bob Dylan, de eso no cabe duda.

Sabina tiene una inspiración mundana que es la envidia del literato preparado, de estudio, de libro; que no encuentra las historias, ni el vocabulario en su mochila repleta de bagajes y textos sólidos.Es por eso que encarna una yuxtaposición que desafía los paradigmas. ¿Acaso es más exitoso o reconocido el natural, el que viene dotado de fábrica aunque muchas veces descarrile? ¿O es que el público disfruta de su héroe al límite, expuesto, al punto de encontrar alivio en un auditorio colmado que lo ovaciona de pie. A mi criterio las respuestas a estos interrogantes son afirmativas. Es el mismo juego que se les plantea a los boxeadores consagrados, al grito de 'dale campeón', pero viendo exponer sus vidas en el cuadrilátero. La sociedad parece nutrirse de ese mecanismo macabro y succionar su sabia cuál si fuera un vegetal. Un 'coliseo del sufrimiento' para proclamarle vencedor. Es un 'peaje' al éxito. Un peaje por demás oneroso. No importa dónde naciste, ni dónde has estudiado. Sí venís apuntado por esa varita mágica de la 'sabiduría innata' seguramente vas a triunfar más que un egresado de Harvard. Poco importan los sacos con escudos de esas prestigiosas casas; el formalismo y la tradición. No soy biógrafo de Joaquín pero de seguro nunca pasó por esas puertas. Escuchen sus letras y tomen nota. Muchas notas. Quizás aprendan o puedan imitar algo de este genio que deja huella, pero déjenme decirles algo triste: nunca lo alcanzarán. ¡Sabina hay solo uno! Sólo les queda disfrutarlo
Gracias por haber creado ese mundo de ficción que se ve más real que la vida misma! Por dejarme entrar en esos puentes infinitos de ficción, que te acercan a la eternidad.